La chica bicolor estaba aburrida un Lunes y recibió el mensaje de todos los días de su amigo Luis de Espiral. ¿Cómo estás chica?; no muy bien. La chica le preguntó si había alguna cosa al día siguiente en la asociación Espiral y su colega le dijo: hay terapia mutua con un trabajador social, haz un esfuerzo y vente.
Ella no durmió en toda la noche, asi que decidió ir aún sabiendo que sería una odisea recorrer todo aquel camino incluyendo dos guaguas para llegar al local. Pero ella lo consiguió.
Cuando llegó todos se alegraron de verla y comenzó la terapia moderada por el trabajador social. Primeramente ella se presentó y contó su experiencia y muchos se sintieron identificados con ella. Había toda clase de personas pero ella se fijó en un señor con unos grandes ojos verdes que hablaba en verso. Le pareció la persona más cuerda y coherente del mundo. Este señor llevaba estabilizado muchos años y sentía que vivía en un constante aburrimiento; y comentó algo que le hizo mucha gracia planteándoselo al trabajador social-¿Por qué no puedo vivir toda mi vida en una hipomanía, en una fiesta constante y alegría? El trabajador social le contestó que era porque no era la realidad y el señor de ojos grandes verdes y que hablaba en verso le contestó: me da igual es mi realidad. Cada una de las personas que allí estaba se sentían y llevaban la enfermedad de forma diferente aún teniendo diagnosticado los mismo. La chica bicolor Aprendió mucho esa hora, se reencontró con viejos amigos y conoció a gente que lo había pasado peor que ella.
Se enteró de todos los talleres que ofertaban y casualidad había uno que le interesaba: Taller de pintura y suerte que era al día siguiente.
