miércoles, 30 de marzo de 2016

Mi experiencia en el hospital

Como siempre había hecho de aquí atrás la medicación no la llevaba con regularidad.
Yo aun me sentía con el animo un poco alto de lo normal, pensando que todo lo que veía o escuchaba eran señales que tenia que ir siguiendo,Cuando aterricé como los aviones con turbulencias y una presión en mi cabeza no en el suelo si no por debajo del suelo mi mundo de color y fantasía se vino abajo y y con el.
Volvieron los pensamientos negativos , la verguenza, la ira por volver a caer, los bloqueos mentales de no poder ni hablar, las fobias o miedos y una especie de parálisis física motivada por mi tormenta cerebral. Ya no sabía como en otras veces quien era, cuales eran mis valores, mis principios, en lo que creía, mis ilusiones se desvanecieron y mis ganas de realizar cualquier actividad. Lo peor que llevaba y se repetía en mi cabeza una y otra vez que si iba a estar toda la vida así. Me negaba en rotundo. Esto no es vida, me decía a mi misma.
Me encontraba en una situación nueva, ya que no tenia a mis padres que si yo no era capaz ni de  levantarme para comer ellos me trairían la comida como en otras ocasiones. Ahora tenia que ser autónoma.
Luche, juro que luche con ese sentimiento de vacío, con esos pensamientos de no querer vivir en esas condiciones intentando ocupar mi mente en actividades como componer, tocar la guitarra, escribir y caminar, pero mi cuerpo me lo impedía. No tenia energía , Hacia unos meses había sobrepasado mis limites de energía y ya no me quedaba nada. Nada me distraía o me interesaba.
Seguían los días y seguí luchando saliendo todos los días, haciendo de tripas corazón y sonriendo a la gente que me saludaba por la calle. Pero me decía a mi misma que necesitaba descansar pero a la vez pensaba que perdía el tiempo. Me acostaba para quedarme dormida pero los malos pensamientos me perseguían. Pensaba no quiero ser yo con esta enfermedad. Pasé  días en cama, sí me rendí y a la vez me atormentaba que acabaría en una institución de enfermos mentales para siempre. Era consciente que era incapaz de cuidarme de mi misma y ya no podía depender de mi familia toda la vida así que insegura pero sin más aparecí en urgencias de psiquiatría del hospital. Entre lágrimas les comenté a las doctoras que no podía ser yo misma que no podía pensar con claridad y que no podía hacerme cargo de mi misma. Ellas me explicaron que era porque estaba en la fase depresiva y que esa no era yo.
Pasé a planta y como en todas mis fases depresivas me costaba interactuar con la gente  optaba  por estar lo menos posible con ellos (con los pacientes) y me dedicaba a pasear , escuchar música, leer, pintar y dormir.
Un internamiento en psiquiatría es muy duro ya que hay pacientes con todo tipo de patologías y estar encerrados es una desesperación. Pero a la vez con los días me fui dando cuenta que la rutina y los hábitos hasta para una persona  que no padecen de nada es bueno para la salud mental. Conocí a gente maravillosa que con experiencia  me dieron a mi esperanza de mejorar y tener una vida autónoma. Las visitas de mi familiares y amigos me dieron razones por las que luchar cada día y lo más importante tomar consciencia que si padezco esta enfermedad de las emociones tener una cuidado al máximo. Es decir seguir a raja tabla mi tratamiento y una serie de hábitos que había perdido desde que comencé con esta patología con 20 años.
Para mi es volver a empezar pero esta vez ya no desde cero si no conociéndome un poquito más proyectando hacia el futuro una vida sana y viviendo el presente con intensidad. No se que sueños tendrá la gente que me rodea pero mi sueño es llegar a una estabilidad que me permita crecer como persona y evolucionar, en otras palabras agarrarme a una vida equilibrada. Doy las gracias a la gente que ha estado ahí apoyándome casi sin entender lo que me pasa  porque ahora valoro más la amistad, la familia, y en sí la vida. Muchas Gracias! No se cuantas veces volveré a caer pero como me dijo una amiga una vez en la lucha está la victoria .

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