domingo, 16 de julio de 2017

Hay veces que mi fuerza se desvanece y son los miedos los que cobran vida.

Hay veces que mi fuerza se desvanece y son los miedos los que cobran vida. Estos miedos me anulan, me atrapan como alguien atrapada en cuatro paredes sin puertas, sin ventana. Me oprimen el pecho ,  me limitan y hacen que me paralice . Me siento débil y tropiezo en una espiral de negatividad que me lleva a la absoluta oscuridad.  Me hacen recordar cosas del pasado y proyectarme hacia el futuro. Un pasado lleno de errores y un futuro lleno de fracasos. Pero cierto es que estas rachas cada vez son menos intensas y más llevaderas. Descubrí que lo único que tengo es el momento de ahora y sin más me relajé y me dejé fluir.

Con todo lo que he pasado por alguna razón sigo viva… y aun me cuesta comprender porque en ocasiones  sin más pierdo las ganas y la fuerza para valorar mi vida  y seguir adelante. Pero así es como mi cabeza gestiona las fases depresivas. Me dejo dominar por el miedo la desgana el desinterés por las cosas externas hasta llegar a un punto donde nada importa y es ahí en ese punto; donde todo se relativiza y la tranquilidad me invade y siento una paz interna  con la cual le gano el pulso al miedo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario